La entrega de uniformes escolares con color naranja en aulas y logotipos asociados a la administración de Samuel García abrió un nuevo frente de discusión en Nuevo León. Padres de familia, docentes y legisladores señalaron que obligar a estudiantes de educación básica a portar prendas con identidad partidista vulnera el carácter neutral de las escuelas y desvía recursos públicos hacia fines que no son prioritarios para la educación.
Padres Alertan Sobre Uso Político En Escuelas
El debate se intensificó luego de que directivos de secundarias indicaran a los alumnos que debían usar los uniformes entregados por el gobierno estatal. Estas prendas incluyen el logotipo oficial de la administración y el color naranja, asociado al partido Movimiento Ciudadano.
Ante esta situación, la Unión Neoleonesa de Padres de Familia pidió que los planteles educativos se mantengan como espacios apartidistas. En un posicionamiento público, el organismo recordó que la escuela debe ser un entorno neutral, enfocado en la formación académica y no en la promoción de gobiernos o partidos.
Los padres también subrayaron que cualquier acción dentro del sistema educativo debe evitar asociar a niñas y niños con símbolos políticos. Para ellos, el uso obligatorio de estos uniformes rompe con ese principio y genera confusión sobre el rol de la educación pública.

Reclamos Por Destino De Recursos Públicos
Otro punto central de la crítica es el uso de recursos públicos. Padres y legisladores cuestionaron que se destinen fondos a uniformes con identidad política, mientras persisten carencias en infraestructura, mantenimiento y planeación escolar.
Madres de familia señalaron que muchas secundarias ya cuentan con uniformes propios, definidos por cada comunidad educativa. En ese contexto, consideraron innecesaria la imposición de una nueva vestimenta, sobre todo cuando su diseño responde más a una imagen institucional que a una necesidad escolar real.
Para este sector, el problema no es solo el color o el logotipo, sino la prioridad del gasto. Aseguran que los recursos podrían haberse canalizado a mejoras estructurales, equipamiento o apoyos educativos directos.
Ven Riesgo En El Naranja En Aulas
Voces políticas se sumaron a las críticas. La presidenta de la Comisión de Educación advirtió que utilizar a menores en acciones con carga política contradice los principios de imparcialidad que deben regir al sistema educativo.
La legisladora señaló que el color naranja de los uniformes coincide con el del partido del Gobernador, lo que refuerza la percepción de un interés electoral detrás de la medida. A su juicio, obligar su uso coloca a las escuelas en una posición que no les corresponde.
Otros legisladores coincidieron en que vestir a estudiantes con prendas ligadas a una administración genera un mensaje político implícito. Consideraron que los planteles deben permanecer ajenos a cualquier forma de propaganda.

Educación Básica Y Neutralidad Institucional
El debate ha puesto sobre la mesa la importancia de preservar la neutralidad en la educación básica. Especialistas y organizaciones civiles recuerdan que las escuelas públicas no solo forman académicamente, sino que también transmiten valores cívicos, entre ellos la pluralidad y el respeto a la diversidad política.
Asociar a los alumnos con colores o símbolos de una administración puede normalizar la presencia partidista en espacios que deberían ser independientes del poder político en turno. Para los críticos, este tipo de decisiones erosiona la confianza en las instituciones educativas.
Además, señalan que las niñas y niños no deben ser utilizados como vehículos de imagen gubernamental, ya que no cuentan con las herramientas para comprender ni cuestionar ese tipo de mensajes.
Postura Oficial Y Respuesta Pública
Desde la Secretaría de Educación estatal se aseguró que el uso de los uniformes no es obligatorio y que cada escuela tiene autonomía para decidir. Sin embargo, testimonios de padres y docentes indican que, en algunos planteles, sí se instruyó a los alumnos a portarlos.
Esta discrepancia entre el discurso oficial y lo que ocurre en las escuelas ha alimentado la desconfianza. Para muchos padres, la falta de claridad refuerza la idea de que la medida fue implementada sin un consenso amplio ni lineamientos precisos.
Mientras tanto, el tema continúa generando conversación en redes sociales y espacios públicos, donde se cuestiona si la línea entre apoyo social y promoción política ha sido rebasada.
El Debate Del Naranja En Aulas
El caso de los uniformes escolares refleja una discusión más amplia sobre el uso de recursos públicos y los límites de la imagen institucional. Para los críticos, no se trata de un tema menor, sino de una señal sobre cómo se concibe la relación entre gobierno, educación y ciudadanía.
En tanto no exista una aclaración contundente y reglas claras, padres de familia y legisladores insisten en que las escuelas deben mantenerse libres de cualquier intento de politización. La exigencia central es simple: que la educación siga siendo un espacio neutral, enfocado en el aprendizaje y no en la promoción de una administración.
ArrayCuestionan uso electoral de uniformes de Samuel – Vía @elnorte https://t.co/pUJB8EK56e / Y mochilas útiles escolares …
— fgarciag (@fgarciag) January 19, 2026

